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Diario de viaje: Auckland, el comienzo del fin del mundo

El punto de partida de nuestro viaje por el sudeste asiático fue el más inesperado — volcanes, ferries, geysers y Hobbiton en tres días desde la ciudad más grande de Nueva Zelanda.

Diario de viaje: Auckland, el comienzo del fin del mundo

Auckland no es la capital de Nueva Zelanda — ese lugar lo tiene Wellington — pero es la ciudad más grande del país y, para nosotros, fue la puerta de entrada a un viaje de mes y medio por el sudeste asiático en familia. Llegamos ahí antes de continuar a Bangkok, y lo que encontramos fue una ciudad construida literalmente sobre volcanes: más de 50 cráteres extintos o dormidos dentro del límite urbano, el más accesible de todos con una vista de 360 grados sobre el horizonte.


Monte Eden: ver el océano desde un cráter

Vista desde el cráter del Monte Eden, Auckland
Monte Eden — desde el cráter puedes ver el océano Pacífico y el mar de Tasmania al mismo tiempo

Monte Eden — Maungawhau en maorí — es el volcán más alto de Auckland. Tiene 196 metros de altura y está en pleno centro de la ciudad. Tomamos el Hop On Hop Off desde el centro y nos bajamos en la parada más cercana, desde donde caminamos hasta la cima.

La vista desde arriba tiene algo que no esperas: puedes ver al mismo tiempo el océano Pacífico y el mar de Tasmania. Son dos masas de agua distintas, a ambos lados de un pedazo de tierra, con la ciudad extendiéndose en todas las direcciones y el cráter abierto a tus pies. Es de esas vistas que no tienen filtro posible.


El Sky Tower y el piso de vidrio

El Sky Tower mide 328 metros y tiene uno de esos ascensores con piso de vidrio que te hace dudar un segundo antes de subir. Subimos, claro. Pero lo más impactante no fue la vista desde arriba — fue el momento de bajar, con el piso transparente y la sensación de estar en caída libre. Una décima de segundo en que el cuerpo no sabe si creer lo que ve.


Waiheke Island: el día que arrendamos un auto en una isla

Waiheke Island, Auckland

Waiheke Island está a 35 minutos en ferry desde el centro de Auckland. La llaman "la isla de los ricos" — tiene viñedos, casas de veraneo y un ritmo completamente distinto al de la ciudad. Nosotros llegamos y lo primero que hicimos fue arrendar un auto para recorrerla sin itinerario fijo.

Primera parada: un minimarket en Oneroa para abastecernos con lo básico. Después, el Whakanewha Regional Park — senderos, cascadas y playas que encontramos casi solos. Llegamos a Onetangi beach, paseamos y volvimos a Oneroa para almorzar y hacer algo de shopping antes de tomar el ferry de vuelta. Una isla que se presta para perderse. No es necesario tener un plan.


Excursión desde Auckland: Hobbiton y Rotorua

A unas tres horas de Auckland está Matamata, donde se filmaron las películas de El Señor de los Anillos y El Hobbit. El set de Hobbiton sigue en pie — fue reconstruido para El Hobbit — y recorrerlo es entrar a un decorado que uno asocia con la pantalla pero que ahí está, real, entre las colinas verdes del norte de Nueva Zelanda.

Desde ahí fuimos a Rotorua, una ciudad conocida por su actividad geotérmica. El punto más impresionante fue Te Puia: un parque con geysers activos, piscinas de agua caliente y pozas de barro burbujeando bajo tus pies. Almorzamos ahí mismo — comida cocinada sobre una cocina natural, con el vapor de la tierra haciendo el trabajo. Una experiencia extraña, una comida deliciosa.

De vuelta hacia Auckland, paramos en el lago Tarawera y el Bosque Redwoods Whakarewarewa — secuoyas gigantes en medio de Nueva Zelanda, algo que tampoco esperas encontrar.

Este post es parte de mi diario de viaje por el sudeste asiático: 44 días, 10 países y el viaje que me cambió la perspectiva de lo que significa viajar.

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