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Diario de viaje: una semana en Bali que no voy a olvidar nunca

Arrozales en bicicleta eléctrica, el templo flotante de Ulun Danu, café de civeta y las aguas imposibles de Nusa Penida. Así fue mi semana en Bali en enero de 2018.

Diario de viaje: una semana en Bali que no voy a olvidar nunca

Llegué a Bali desde Singapur con una expectativa altísima — y aun así, la isla me sorprendió. Hay algo en Bali que es difícil de explicar antes de estar ahí: no es solo que sea bonita, es que se siente diferente. La energía es más tranquila, más espiritual, con una calma que llevas puesta desde que bajas del avión. El hotel nos dio una habitación con vista a la piscina. Abrí la puerta y fui directo al balcón.


La primera noche: Sky Garden en Kuta

La primera noche en Bali fue en Sky Garden, en Kuta — una discoteca de varios pisos donde conviven turistas de todo el mundo hasta entrada la madrugada. Mi hermano y yo terminamos ahí, y fue exactamente la bienvenida que necesitaba Bali: intensa, divertida, con música y gente de todas partes del mundo.


Los arrozales, el templo flotante y el café de civeta

Arrozales de Jatiluwih en Bali

Al día siguiente, con la energía que solo da haber dormido poco, alquilamos bicicletas eléctricas para recorrer los arrozales de Jatiluwih — declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Un plan perfecto después de una noche de fiesta: aire libre, paisajes que parecen surreales, terrazas de arroz extendiéndose en todas las direcciones con volcanes al fondo. El viento moviendo las hojas de arroz hace que todo parezca más tranquilo de lo que debería sentirse.

Después fuimos al Templo Ulun Danu Bratan — el templo flotante, dedicado a Dewi Danu, la diosa del agua. Está a 1.200 metros de altura sobre el nivel del mar, rodeado de montañas, con sus pagodas asomando sobre el lago. Es tranquilo, casi etéreo, completamente distinto a los templos dorados de Bangkok que habíamos visto días antes.

Templo Ulun Danu Bratan sobre el lago, Bali
Templo Ulun Danu Bratan — el templo flotante dedicado a la diosa del agua

Terminamos el día en un jardín de café Luwak. Los granos pasan por el sistema digestivo de un animal llamado civeta antes de ser procesados — uno de los cafés más caros del mundo. Probarlo ahí, en el jardín donde viven los animales, es una experiencia que no encuentras en otro lugar.


Kuta Beach y el intento de surf

Fui a Kuta Beach a intentar surfear. Con poco éxito pero con muchas ganas — el mar está tibio, las olas son amables para principiantes, y la energía de la playa es contagiosa. Después del agua recorrimos las calles de Kuta a pie: es uno de los mejores lugares del sudeste asiático para comprar ropa de lino, accesorios y artesanías a precios accesibles.


Nusa Penida: el día más impresionante del viaje

Broken Beach en Nusa Penida, Bali

Mi hermano y yo nos fuimos solos a Nusa Penida — una isla pequeña frente a la costa de Bali. Tomamos un bote y al llegar nos subimos a unos 4x4 que nos llevaron a las distintas playas por caminos donde lo único que hacíamos era saltar. Esa sacudida constante es parte de la experiencia.

La primera parada fue Kelingking Beach — vista desde el mirador tiene la silueta perfecta de un dinosaurio emergiendo del mar. Después Angel's Billabong, una poza natural en la roca al borde del océano, y Broken Beach, un arco de piedra sobre el mar con un agua de un azul que parece imposible.

La última parada fue Crystal Bay, uno de los mejores lugares de Bali para hacer snorkel. Lo que ves bajo el mar es, sin exagerar, indescriptiblemente hermoso.

Kelingking Beach en Nusa Penida, Bali
Kelingking Beach — la silueta de dinosaurio más famosa de Bali

Este post es parte de mi diario de viaje por el sudeste asiático: 44 días, 10 países y el viaje que me cambió la perspectiva de lo que significa viajar.

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